Ese horrible pitido me taladra los tímpanos. La alarma de mi movil me recuerda que ya son las 6:45. me escondo debajo de la almohada. No puede ser, estoy cansadísima, hacía tiempo que no me sentía así.. De repente recuerdo que por fin es viernes, sonrío. Después visualizo la cocina, todo un desastre, no recogimos la comida ni la cena y ahora parece que nos han invadido, ¿de donde voy a sacar fuerzas para librar esta batalla?? y recuerdo que tengo que limpiar la casa de forma obligada, porque esta tarde vendrá el de los muebles...NOOOOO!!!Doy un salto, bebo agua ydespejo mi mente mientras mi cara juega con las gotas de agua. Consigo despertarme, pero sigo atontada, olvido hacer café y llego tarde. Un yogurt servirá.
Me lavo los dientes y salgo corriendo. Bajo las escaleras de dos en dos y cuando llego a la calle... ¡A llegado el otoño!!!, está lloviendo y voy vestida de verano... subo por una chaqueta, bajo de tres en tres. Entro a mi coche, entro en mi mundo.
No tengo ganas de hacer nada, los días grises atontan mi cabeza. los minutos son eternos y mis ojos no dejan de inclinarse a la parte inferior derecha de mi ordenador esperando que avance el tiempo... pero se está parando. N. me anuncia por el messenger que tiene algo para mi y que vaya a verla. Algo que rompe la monotonía, genial. Es el plano de Roma y algunas indicaciones para mi próximo viaje. Estoy deseándo ver la cuna de la civilización. Pero esto no será hasta noviembre, snif, snif
La mañana se arregla con la cerveza del viernes con los compis de curro, que no se si se contagia pero presentaban mis mismos sintomas, jeje... Las penas se ahogan rápidamente en una cerveza y buena compañía.
Ahora vuelvo...
